YA COMENZÓ EL 2018

Manuel Sánchez Pontón

 

 

El 2018, aunque usted no lo crea, ya comenzó

Lo demuestra la importancia que tiene la elección de gobernador del Estado de México, que tendrá lugar el próximo domingo. De sus resultados dependerá, en buena parte, lo que suceda en las elecciones presidenciales del año próximo.

Si gana el PRI, como es lo más lógico, este partido aplanadora tendrá amplias posibilidades de alcanzar nuevamente la Presidencia, el año próximo.

Además, se establecerá con mucha fuerza la posibilidad de que la elección presidencial será una lucha feroz y encarnizada entre el propio PRI y el partido emergente: Morena, que está seguro de que “la tercera es la vencida” y que, por fin, López Obrador llegará a la presidencia, después de dos intentos fallidos, como nuestro país, el primero porque le hicieron un fraude electoral para colocar a Felipe Calderón en la silla presidencial y el segundo porque el PRI, guidado por Carlos Salinas, resucitó y volvió a la carga con determinación invencible, con Peña Nieto.

El adelanto del 2019 se está viendo en el Edomex, donde sólo tienen posibilidades de ganar, este domingo 4 de junio, el candidato del partido aplanadora, el PRI, y la candidata del superpartido emergente, quien es “un fenómeno”  según dijo el experimentado Bartlett.

¿Quién va a ganar? Es casi seguro que sea el abanderado del tricolor, Alfredo del Mazo, quien es nieto e hijo de dos políticos que fueron gobernadores de Edomex y no lo hicieron mal. Del Mazo es, sin duda, el mejor candidato por su experiencia, su amplio conocimiento del Estado de México y sus problemas y, lo más importante, es bien conocido en un Estado que ha venido recorriendo con insistencia desde hace medio siglo, desde niño, y en el que todos lo conocen y tienen de él una opinión favorable.

No es mala candidata la opositora morenista Delfina Gómez. Por desgracia, le encontraron algunas muestras fehacientes de corrupción desde que fue presidenta municipal de Texcoco. Delfina Gómez tiene lo necesaria para ser buena gobernadora, pero ya le echaron lodo con pruebas absolutamente sólidas.

Bien. ¿Y si gana el PRI, qué va a pasar en el 2018, ahora que “anda flaca la caballada” y no tiene un buen gallo qué soltar?

Pues lo que irá a pasar es que el PRI va a recurrir a toda clase de jugarretas, unas malas y otras peores, para tratar de derrotar al “morenito tabasqueño” que es más terco que una mula.

Inclusive, existe el grave peligro, para éste, de que le suceda un bien preparado “carreterazo” o “avionazo”, al estilo del que sufrió, en el lejano 1969, el carismático izquierdista Carlos Madrazo, por coincidencia también tabasqueño.

Es decir, el domingo se proyectará la contienda entre los dos “grandes” de la actualidad, el PRI, que está en el poder desde hace casi ochenta años, con el paréntesis de Fox y Calderón, que fue urdido por Clinton y Zedillo en 1994, con motivo del “error de diciembre” que hubiera sido el mayor desastre financiero en el siglo XX, en todo el mundo, si el gobernante yanqui no suelta un préstamo de 55 mil millones de dólares que salvaron no sólo a Zedillo sino a nuestro país.

Se perfila, como en los toros, un mano a mano entre un caballo flaco y López Obrador. El panorama se va aclarando. Hagan su juego, señores.

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