Los Casos no Resueltos

Pedro Díaz: ¿Un tipo con suerte?

 

****Dos veces sufrió atentados, abatió a un sicario

 

Luis Enrique Quintero

 

Luego de dominar el hecho de haber sido víctima de dos atentados mortales, uno de ellos dentro de su propio hogar hace ya más de 20 años y, posteriormente, superar estar atado a una silla de ruedas, el ex presidente y líder moral del Consejo Taxista del Estado de Puebla, Pedro Díaz García, vivió sus últimos años alegre y feliz. El presunto autor intelectual fue el temible Alejandro Kasir Campos, quien en los 90 era el que mandaba dentro del penal de San Miguel.

Pedro Díaz logró salvarse, en al menos dos ocasiones en que pistoleros a sueldo por poco lo mandan al más allá. En el intento, uno de los sicarios –presuntamente bajo las órdenes de Alejandro Kasir Campos- cayó muerto bajo las balas de su misma pistola que le fue arrebatada por el líder taxista en dramático forcejeo el allanamiento de su vivienda, al norte de esta capital y, lamentablemente, en presencia de sus pequeñas hijas que estuvieron a punto de ser ultrajadas.

Todo empezó la mañana del 11 de diciembre de 1996 cuando el dirigente de los ruleteros, acompañado de su chofer, salió de los baños públicos “San Alejandro”, ubicados en 11 norte y 38 poniente, donde su camioneta fue interceptada por un ciclista que se le acercó y le disparó en varias ocasiones, con toda la intención de matarlo. Tres de las balas dieron en la espalda de Pedro Díaz lesionándole la columna vertebral y dejándolo paralítico.

Tiempo después, concretamente la noche del sábado 12 de abril de 1997, cuatro misteriosos sujetos que iban drogados allanaron la residencia del dirigente del Consejo Taxista, localizada en calle 24 de Febrero 5621 de la colonia San Antonio Abad, donde sometieron a la familia, con el objetivo de cometer las peores fechorías para dañar a Díaz García, quien finalmente consiguió evitarlo.

Se sabe que los cuatro individuos llegaron hasta la casa, tocaron la puerta y cuando la joven doméstica les abrió la empujaron violentamente hacia el interior y luego, mientras dos de los pillos sometían a la esposa y a las dos hijas, en ese entonces unas niñas, que fueron encerradas en una de las habitaciones, los otros dos rufianes se dirigieron hasta la recámara de Pedro Díaz para amenazarlo de muerte.

De acuerdo con lo declarado por el agraviado, los hampones le ordenaron que les entregara todo el dinero que hubiera en la casa, a lo que él les contestó que en su domicilio no guardaba efectivo, pero que se llevaran todo lo de valor que encontraran, a cambio de que no dañaran a su familia.

Al comprobar que no había el dinero que, supuestamente, esperaban robar, los rufianes le ordenaron que les firmara las escrituras de una propiedad y la factura de un automóvil, pues de lo contrario lo matarían y atacarían sexualmente a sus dos hijas menores de edad, lo que obviamente alarmó a su víctima.

En su declaración ministerial, Pedro Díaz relató que estuvo dialogando con uno de los asaltantes que se estaba drogando con mariguana y quien le contó que no era un simple robo con violencia, sino que era una consigna del peligroso criminal Alejandro Kasir Campos, preso en el penal de máxima seguridad de Almoloya, aparentemente por una vieja cuenta que no había sido saldada.

Hubo un momento en el que el único sujeto que iba armado se le acercó demasiado a Pedro Díaz que aprovechó la oportunidad para tomarlo del brazo e intentar desarmarlo, generándose un forcejeo durante el que el agraviado le arrebató la pistola con la que le disparó y lo mató, además de disparar contra un segundo malhechor al que hirió y cayó dentro de la vivienda donde fue levantado y luego hospitalizado en calidad detenido.

Al ver que todo les había salido mal y por temor a correr la misma suerte que sus cómplices, los otros dos delincuentes prefirieron emprender la graciosa huida y desde entonces y hasta la fecha no se ha sabido nada de ellos, como tampoco nunca se supo nada de aquel pistolero que, previamente,  a bordo de una bicicleta atentó contra la vida de Pedro Díaz.

Días después de los violentos hechos, el presidente de los taxistas encabezó una conferencia de prensa para señalar que el asaltante muerto era Braulio Rojas García, alias “El Balo” y el herido respondía al nombre de Alfredo Velasco Pérez, ambos bajo las órdenes de Alejandro Kasir Campos, quien en una época mantuvo el control del penal de San Miguel. (luigi_poli@hotmail.com).

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