CHIVAS-PRI vs TIGRES-MORENA

Manuel Sánchez Pontón

 

 

La final del campeonato de futbol entre Chivas y Tigres despertó, como pocas veces se había visto en México, apenas el domingo pasado, expectativas, la elección de gobernador del Estado de México, que tendrá lugar pasado mañana, domingo, no se queda atrás y quizás hasta supere este segundo evento sensacional al anterior, especialmente por su trascendencia.

Las encuestas han quedado totalmente desprestigiadas porque sirven a quienes las contratan. Pero, por encima de ellas, se encuentra la percepción pública, que está basada en lo que leen en la prensa, lo que ven en la televisión y lo que oyen en la radio.

Y esa percepción no deja dudas sobre algunas cosas, como por ejemplo que está y las futuras contiendas electorales se darán, de manera clara, entre dos poderosas fuerzas políticas, la tradicional del PRI, y la emergente, de Morena. Lo demás, “pal gato”.

El choque entre las dos grandes potencias electorales será histórico por la pasión que ambas empleen y por la importancia de esta elección en el Edomex. Podría, ojalá que no suceda, registrarse actos de violencia. Y, desde luego, cualquiera de esas dos fuerzas, la que pierda, se inconformará y llevará las cosas al terreno judicial, apelando el resultado, con pruebas en mano, ante el tribunal electoral del poder judicial de la federación, el cual seguramente, ratificará el resultado especialmente si gana el PRI. En caso de no poder hacerlo de esta manera podría declarar la nulidad de la jornada electoral, tal vez exigiendo que la elección se repita, pero sólo entre los dos partidos que queden vivos después de la hecatombe del 4 de junio.

El PAN demostró que no tiene cuadros, al insistir con una candidata “nacida para perder” pero a la vez para cosechar más millones de pesos que pelos tiene en la cabeza. El PRD presentó a un candidato aceptable, pero todavía muy verde.

Hemos llegado al momento de las conclusiones: la moneda está en el aire entre Alfredo del Mazo, del PRI y Delfina Gómez, de Morena. No hay posibilidades de un empate técnico porque a la candidata morenista la hicieron polvo, en la campaña, tanto el PRI como el PAN. Pero, en el caso de la corrupción, nadie puede salir limpio porque “en el arca abierta el justo peca”. Y ya se sabe que corrupción y política no solamente van juntas a todas partes sino que son hermanas siamesas a las que es imposible separar porque no hay cirujanos que lleguen tan alto.

Otra conclusión es que, en la elección presidencial de 2018, los dos colosos políticos, PRI y Morena, sacarán chispas en “la gran batalla del siglo”. Y ahí no habrá necesidad de que el resultado se lleve ante el tribunal electoral del poder judicial de la federación porque será tan claro como la luz del mediodía.

 

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