EL TRIUNFO QUE PREOCUPA AL PRI

Ganó el PRI el Estado de México y Coahuila, pero lejos de que la añeja organización política lance las campanas a vuelo, le acarrea una enorme preocupación por lo que puede venir en 2018, cuando se juegue el control político y económico de la nación.

La victoria es victoria al fin, pero de qué forma y a qué costo la consiguió, cuando se observa a MORENA que avanzó de manera impresionante sin llevar un aliado partidista, aunque sí dos vínculos sociales de suma trascendencia: El hartazgo de la gente hacia lo que identifica como el PRIAN y el voto decidido de los que creen que se requiere un cambio en la conducción de México.

Ese núcleo piensa que la izquierda merece la oportunidad de gobernar con Andrés Manuel López Obrador.

Lo sucedido en el EDOMEX y Coahuila marca una tendencia clara al crecimiento del Movimiento de Regeneración Nacional, a pesar de los pesares y demuestra que el desprestigio del Revolucionario Institucional no ha mermado, al igual que Acción Nacional es repudiado al caer en la cuarta posición de las preferencias.

Le llega al PRI un triunfo raquítico, casi desesperado, en un escenario confuso, de guerra sucia, de acusaciones de fraude y compra de votos. La diferencia con MORENA es apenas de 160 mil votos en el territorio más extenso del país, en la propia casa del Presidente, en un terruño infranqueable hasta no hace mucho.

Prácticamente no hubo celebración.

MORENA logró 2 millones 300 mil sufragios en los comicios del domingo pasado y si bien no pintó en Nayarit ni Coahuila, en Veracruz ganó municipios importantes y en el Estado de México a punto estuvo de clavar el clavo fatídico al priismo.

¿Qué se vislumbra en 2018?

No hay que hacerle al adivino para saber que si el PRI no mueve hacia una recomposición, podría estar entregando la conducción del país. En Puebla, como en otras entidades, el Partido parece dormido; da la impresión que cobija a corruptos, como Rafael Moreno Valle Rosas, quien no se cansa de pregonar que es consentido del Gobierno federal. Hay desunión y canibalismo como nunca antes; la traición es su comida diaria; el anquilosamiento y egoísmo de sus dirigencias han llevado a la renuncia de reconocidos cuadros.

Pareciera que nada más del Revolucionario Institucional surgen los corruptos. Ningún Partido, hasta este momento, ha sido exhibido en toda su magnitud como un domicilio donde se permite el ejercicio de la impunidad.

Queda poco tiempo para despertar.

Yo diría que casi nada, porque justamente dentro de un año se estarán celebrando las elecciones de Presidente, Gobernadores, Alcaldes, Diputados federales y Senadores.

¿Le dará tiempo al PRI para enderezar la nave y cambiar la percepción ciudadana?

Hace falta más que voluntad.

Se requieren golpes de autoridad auténticos, que se aplique la justicia, que se respete la ley y que los pillos que han sido perdonados hasta el momento, sean castigados de manera ejemplar.

Se ha perdido mucho tiempo.

Los mexicanos no se tragan tantas muletas.

Aunque la esperanza sea lo último que muera.

Por eso la preocupación del PRI después del triunfo.

Sabe que nada le garantiza retener el poder.

Habrá que ver.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

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