¿CÓMO SE VE EL 2018?

Manuel Sánchez Pontón

 

Como era natural y lógico, Alfredo del Mazo Maza, político perteneciente al poderoso grupo Atlacomulco, resultó triunfante en la más importante elección política de este año, en nuestro país, celebrada el domingo pasado en el Estado de México, tal vez el más importante y rico del país.

Era prácticamente imposible que el PRI perdiera esa elección porque esto le significaría, casi en automático, perder la elección presidencial del año próximo, cosa que por muchos motivos no le conviene. Una derrota frente a la candidata del partido Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), profesora Delfina Gómez, sería un augurio definitivo en su contra en la elección presidencial de 2018 frente a López Obrador.

Los dos partidos, en ese mano a mano, echaron toda la carne al asador. El PRI con sus malas mañanas de siempre y Morena con esas mismas trampas, como repartir millones en la compra de votos y acarrear a miles de profesores de la sección 22 del SNTE, en Oaxaca, para que votaran por Delfina con credenciales alquiladas o falsificadas. Un dirigente de Morena, así como varios de sus subordinados, fueron atrapados con mochilas llenas de dinero destinado a la compra de votos. Eso mismo hicieron los del PRI pero la policía “fingió demencia” y no los atrapó.

El PRI, por su larga permanencia en el poder, tiene en sus filas a muchos aspirantes a puestos de elección popular y, consecuentemente, le sobran cuadros de donde escoger para sus candidaturas. Y aquí se impone un comparativo entre Del Mazo y Delfina Gómez. El primero, nieto e hijo de gobernadores del Edomex, tiene una vastísima experiencia en materia política, conoce el Estado como la palma de su mano y posee un conocimiento amplio de esa entidad, que le permitirá, sin duda, hacer un gobierno excelente. De honradez no se hable porque política y corrupción son hermanitas siamesas, aunque él ya debe tener mucho dinero y no necesita robar.

Es posible que su opositora, Delfina Gómez, ya tenga algunos millones, pues fue presidenta municipal de Texcoco, pero eso no le habría parecido suficiente y más al encontrarse frente al arca abierta de la política.

¿Qué debe esperarse para la elección presidencial del 2018 después de lo sucedido en la elección mexiquense? Pues el futuro ya se ve bastante claro: Lucharán, a dos de tres caídas hasta vencer, como en la lucha libre, el PRI y Morena, con mayores posibilidades de triunfo Morena, porque su candidato, López Obrador, es “un fenómeno de la política”, según lo calificó el experimentado político Manuel Bartlett. El derechista PAN y el izquierdista PRD, en una alianza antinatural, se quedarán “nomás milando”, como el chinito.

El gran problema para el PRI es que no encuentra, en sus filas, a un supercandidato que pueda derrotar a López Obrador. “La caballada está flaca”. La forman Videgaray, el panista Meade y Osorio Chong, respectivamente secretarios de Relaciones Exteriores, Hacienda y Gobernación. Se agrega otro “posible” candidato, el doctor José Narro, secretario de Salud y ex rector de la UNAM. No hay, por ahora, “más cera que la que arde”. López Obrador contra “el tapado” (por ahora) del partido tricolor.

López Obrador ya ganó la elección presidencial de 2006, frente a Calderón. En 2012 quedó segundo debajo de Peña Nieto. ¿Se ampliará su pronóstico de que “la tercera es la vencida”? y ¿Qué opina de un eventual triunfo del político tabasqueño el trompudo Trump?

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