El narco está depredando hasta los bosques en Centroamérica

El narcotráfico se ha convertido en un enemigo para los bosques centroamericanos: las actividades ilícitas han provocado la deforestación de grandes extensiones de este ecosistema, de acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista Environmental Research Letters.

El análisis financiado por Open Society Foundations y apoyado por National Socio-Environmental Synthesis Center, arrojó que las actividades criminales asociadas con el tráfico de drogas son causantes de hasta el 30 por ciento de la deforestación los bosques en Nicaragua, Honduras y Guatemala cada año, pues esas áreas son transformados en zonas agrícolas.

“El tráfico de cocaína podría representar entre el 15 por ciento y el 30 por ciento de la pérdida anual de bosques nacionales en estos tres países durante la última década y entre el 30 por ciento y el 60 por ciento de la pérdida ocurrió dentro de áreas protegidas a nivel nacional e internacional”, estimaron los investigadores involucrados.

El informe titulado “Un análisis espacio-temporal de la pérdida de bosques en relación con el tráfico de cocaína en América Central” agrega que el problema de la “narcodeforestación” no se centra sólo en el cultivo de la planta de coca, sino en la compra de grandes extensiones de tierra que hacen los capos para lavar las ganancias ilegales obtenidas, mismas que usan para la ganadería y el cultivo.

Otras actividades que son utilizadas con la misma finalidad son la minería, la construcción de infraestructura habitacional, de turismo y carreteras. Las pistas de aterrizaje clandestinas impactan también en este deterioro, aunque en menor medida, sostiene el texto.

La situación, alertan, pone en peligro los esfuerzos de conservación para mantener los servicios ecológicos, los medios de vida rurales e indígenas, la seguridad humana y, por ende, la biodiversidad y las reservas mundiales de carbono en Centroamérica.

“Es probable que los efectos ambientales de las actividades de narcotráfico tengan consecuencias graves y duraderas para la biodiversidad, los servicios de los ecosistemas y el bienestar humano”, advierte, y pone en evidencia que ninguna de las problemáticas suele ser considerada dentro de las políticas internacionales que tienen que ver con drogas, desarrollo o conservación.

Incluso apunta que los cambios en la cobertura de la tierra provocados por los narcotraficantes podrían poner en riesgo las estrategias internacionales de mitigación del cambio climático, además de las inversiones destinadas a retener el carbono en los bosques tropicales.

Podría también gustarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

/HeraldodePuebla
@HeraldoEl