Morir para vivir, una invitación a hacer a un lado la infelicidad

** Hay que autoexplorarse, es importante detectar oportunamente el cáncer: Mónica Espín

 

** También es un testimonio de la autora, quien relata su experiencia con cáncer de mama y la pérdida del seno derecho

 

** El libro podrá adquirirse durante las presentaciones. La primera se realizará el día 18 de agosto a las 11:00 horas en el Hospital Puebla. La siguiente será en la Casa del Puente, en Cholula, el 23 de agosto a las 17:00 hrs.

 

 

Serafín Vázquez

 

Mónica Espín Iturbe, egresada de Ciencias de la Comunicación de la UDLAP, fue diagnosticada con cáncer de mama en diciembre de 2012. Casada, con dos hijos, y muy joven, el naciente tumor sacudió su hogareño universo, tanto que empezó a cuestionar su estilo de vida y a reconocer que vivía triste, deprimida, en una palabra, no era feliz. Y ante la posibilidad de morir, a la par de enfrentar el cáncer y varias cirugías, también decidió reconstruirse, cambiar. Empezar a vivir la vida que ella deseaba, divorciarse y ser una mejor madre.

Morir para vivir nace de su deseo de ayudar a quienes están pasando una enfermedad,  cualquiera que ésta sea. El libro es su testimonio de lo que para ella representó el cáncer y cómo lo enfrentó.

 

Curiosamente, cuando creí que iba a morir, empecé a vivir, escribe.

 

En entrevista, la autora dice convencida que si bien el cáncer no puede prevenirse, si acostumbramos explorar nuestro cuerpo, es posible que podamos detectarlo oportunamente.

Si alguna vez te diagnostican con cáncer, dice, no empieces a sufrir o a morir antes de tiempo, mejor sigue disfrutando al máximo la vida, dure ésta un día, un mes, un año o una eternidad.

Ten en cuenta que ahorita estás aquí, qué quieres hacer con este tiempo, cómo lo quieres vivir hoy.

Si una forma de vida te lleva a enfermar, agrega, es importante hacer cambios para no recaer. Yo no sé si a mí la depresión o el estrés me hizo enfermar, pero era algo que no me hacía feliz y yo ya no lo quería más.

Morir para vivir es también un testimonio poético. Aquí un breve ejemplo: Cuando muera, no olvides quien fui/no conviertas mi trayecto en momentos de agonía/ mi final en tragedia de tu vida.

 

 

Morir para vivir, un testimonio

 

 

Morir para vivir es un libro que busca sensibilizar a las personas que están pasando por una enfermedad, especialmente por cáncer. Busca también concientizar sobre lo que es la detección oportuna. Que como paciente te des cuenta de que todas esas pérdidas son parte de la vida, pero que la vida sigue. Que voltees a ver un poco a la familia, que muchas veces no sabe cómo reaccionar. A veces, como pacientes no nos sentimos comprendidos; pero en ese impacto también a ellos se les sacude el mundo. Hay muchos matrimonios que se disuelven y decimos: es que no toleró el cáncer. No, lo que pasa es que ya eran relaciones fragmentadas, y que la enfermedad termina de decidir.

Morir para vivir es reconocer que hay una pérdida, pero te lleva a un nuevo despertar, a una nueva oportunidad de vida. Tienes que soltar y en ese soltar pues es una muerte. Para mí murió el matrimonio, pues me divorcié. Pero dio pauta a una vida de libertad, de crecimiento, de lucha. Representó miedos, soledad, un cambio de vida.

 

 

 

La vida no es eterna, hay que ponerle pasión

 

 

Lo escribí porque tenía yo la necesidad de llevar un mensaje a todas las personas, como de filosofía de vida. Vivimos una misma rutina y damos por hecho que la vida es eterna y perdemos esa sensibilidad de agregarle sabor, dinamismo, locura y pasión a lo que estamos haciendo. Lo escribo queriendo que tú, sin necesidad de pasar por un cáncer, hagas un cambio en tu vida. Busco decirles, reacciona y vive.

 

 

¿Estás contento, eres feliz?

 

 

Es un libro que lleva el mensaje de qué estás haciendo con tu vida. Piensa qué es lo que quieres hacer tú con tu vida. ¿Estás contento, eres feliz? Y si no eres feliz, ¿qué te está frenando? Busca llevarte a descubrir, a sincerarte contigo mismo y a retar esas creencias que te están haciendo daño.

Invitarte a que vayas por lo que viniste a este mundo

 

 

 

Ser feliz a pesar de los miedos

 

 

Morir para vivir va dirigido a todos.Especialmente a pacientes; que no vean que ante un diagnóstico se pierde todo, sino que también dentro del mismo cáncer, la vida continúa.

Dentro del tratamiento no se puede poner pausa, entonces es ser feliz a pesar de los miedos, que esos miedos no siempre tienen fundamentos.

Cuando somos ya mujeres en remisión, que viven presas de ese miedo a que el cáncer vuelva, a volver a pasar por lo mismo, entran en un círculo vicioso, que yo busco romper. Suelten, libérense y aprendan a ser felices.

 

 

 

Se detiene el mundo en seco

 

 

Cuando el doctor me dice que tengo cáncer se me detiene el mundo en seco y es un darme cuenta cómo había sido mi vida y como era la vida que se me iba. Esas oportunidades que yo no pude aprovechar. Me empiezan a llegar mensajes como: no preguntes por adelantado. No tiene caso seguir generándome más sufrimiento del que ya tengo. Fui cediendo, esperando que las cosas se presentaran por sí solas.

No recibí quimioterapias ni radioterapias; fue una detección oportuna, pero aún así fueron tres cirugías. El impacto de la noticia del cáncer te mueve, muchos la minimizan porque no hubo ni quimio ni radio. Pero saberte mortal, el decir estoy aquí, tengo que hacer algo con mi vida. Tengo que hacer las cosas diferentes. Y para que sean diferentes, está en mí la responsabilidad de hacerlo. Tenía yo que moverme, entonces en ese vacío entre lo que había sido y lo que ya no iba a poder ser, fue empezar a reconstruirme.

Soltar lo que no me sirve, y me dije: no voy a permitir que me victimicen porque eso me hace frágil, y yo no quiero eso. Si me queda un mes, un día, un año, quiero construirlo, vivirlo como yo lo deseo. Y para eso tenía que aprenderlo.

Perder el seno derecho fue un impacto fuerte, pero perderlo fue como un decir gracias y parto de cero. Tenía yo dos opciones: ponerme a llorar y decir Ah, es que lo voy aperder. O decir, vas para fuera porque no quiero que me robes la vida. Era el cadáver de lo que había sido, ya no era el seno bonito, ya era algo que no me hacía sentir femenina, era una bomba que me estaba robando la vida.

A quienes padecen una enfermedad crónica les diría: no estarnos preocupando demás. Si ya hay una enfermedad, no le eches más sufrimiento. Desde esa postura que tienes en la vida, aprende a vivir, a soltar a valorar y a cuidarte. Cuida mucho tus pensamientos. Si yo estoy enferma y empiezo a decir: hay tengo cáncer, hay viene esto, me voy a morir. Ya estoy muriendo antes de tiempo. Entonces es mejor decir: Ahorita estoy aquí, qué quiero hacer con este tiempo, cómo lo quiero vivir.

 

El papel de los seres queridos

 

Para salir adelante noté que me tenía que ver  primero yo. Que la fuerza estaba en mí, porque de repente uno enfrasca toda la atención en los hijos; y que por los hijos  tengo que echarle ganas, pero no es todo el motivo que tenemos.

Entonces fue voltear a verme y decir: es por mí, por mí necesito salir adelante. Por mí necesito vivir, por mí necesito luchar. Despertar todos esos sueños que me han mantenido triste porque están dormidos y partir de este cambio pude ser una mejor madre para ellos. Una mamá triste, una mamá deprimida no puede dar todo por los hijos. Les puede dar amor, pero atrás esta la depresión y tampoco estás dando tanto. Entonces, en el momento del diagnóstico es decir: sí, voy a luchar por ellos, quiero tiempo para formarlos, pero también para hacer lo mío.

 

 

Autoexploración y detección oportuna

 

 

El cáncer es una enfermedad desgastante por eso insisto tanto en la detección oportuna, porque muchas veces no se puede prevenir. Hay factores de riesgo que sí podemos bajar, sobrepeso sedentarismo, fumar, dejarlos de hacer. Pero si me da por estrés y yo no puedo controlarlo, o si me da porque mi genética es así o porque me estoy haciendo mayor… Porque a mayor edad mayor riesgo, yo no puedo hacer nada contra eso, pero si son 20 los factores y le bajo a 10, tengo menos riesgos, pero esos 10 yo no sé si van a influir. Entonces si lo detectan cuando está empezando, es menos desgastante, tanto física, emocional, psicológica y socialmente, sin contar lo económico. Además, entre más temprana sea la detección, hay una mejor cirugía.

Las mujeres luego no se tocan porque les da miedo encontrarse algo, pero si hay un tumor de un centímetro y no se tocan por miedo, entonces ya en un año a la mejor ese tumor va a medir 4 o 5 cms. Habrá más riesgo, menos oportunidades de sobrevida.

 

Antes del cáncer vivía deprimida

 

Antes del cáncer vivía deprimida, con mis sueños guardados, me estaba apagando, deseando morir. Sin embargo, un año después del cáncer empiezo a estudiar para poder ayudar a los demás, y ser terapeuta.

Si una forma de vida te lleva a enfermar, es importante hacer cambios para no recaer. Yo no se si a mí la depresión o el estrés me hizo enfermar, pero era algo que no me hacía feliz y yo ya no lo quería más. Entonces dije, debo aprovechar la vida al máximo.

 

 

18 y 23 de agosto, presentaciones del libro

 

El libro para mí era importante tenerlo impreso, en el va mi alma, mis sentimientos, mi corazón abierto, va lo mas profundo de mis miedos, de mis creencias y espíritu de lucha.

El libro podrá adquirirse  durante las presentaciones. La primera se realizará el día 18 de agosto a las 11:00 horas en el Hospital Puebla. La siguiente será en la Casa del Puente, en Cholula, el 23 de agosto a las 17:00 hrs. Y quien esté interesado y no haya podido asistir a las presentaciones, puede escribirme al correo espinmonica@hotmail.com

 

 

Un testimonio poético

 

 

Inicialmente era hacer un libro de poesía, pero me quedaba a mí algo en deuda. Me decía: tengo que llevar un mensaje más y resultó un conjunto de narrativa, poesía, mensaje, reflexiones, testimonio.

Mi objetivo no es literario, sino concientizar. Habrá a quien le guste como literario, a quien como una toma de conciencia, otro como testimonio, como autoayuda, como prevención.

 

 

Hasta pronto, el poema

 

Cuando muere alguien con cáncer nos quedamos en ese sufrimiento y nos perdemos todo lo que la persona fue, su existencia, y lo reducimos a los últimos episodios. Entonces aquí es locura y cordura, es un todo que si va a llorarle que lo recuerde por quien fue.

Nació cuando me quedé pensando cómo me gustaría que me recordaran. Si el cáncer que yo padecí hubiera ido más allá, no me hubiera gustado que me recordaran como la mujer que murió de cáncer, sino como la mujer optimista, la escritora, la que buscaba ayudar, la mujer apasionada, pero no como hayan sido mis últimos días.

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