Ángel Romero: más de medio siglo tomando fotos del acontecer poblano

** Haciendo gráficas conoció a Juan Pablo II, a presidentes, gobernadores y deportistas, y cubrió eventos sociales y de nota roja, como el de San Miguel Canoa en 1968

 

Efraín Núñez/e-consulta

 

 

 

Conoció a una docena de presidentes de la República y los captó con su cámara fotográfica. Cubrió la actividad cotidiana de 15 gobernadores de Puebla. Se inició en la sección de sociales y pasó a la nota política, de deportes y policiaca en una carrera que ya dura más de 50 años.

Es Ángel Romero Vidal, el fotoperiodista activo con mayor experiencia en la entidad.

En  plática sobre su trayectoria, uno de los fundadores de El Heraldo de Puebla, medio en el que aún se desempeña, habla de todo. Comparte que la visita del Papa Juan Pablo II a Puebla en 1979 ha sido el acontecimiento que más le ha impactado cubrir, y revela que el cambio de la fotografía análoga a la digital lo llevó a renovarse.

 

 

Cubriendo Sociales fotografió a presidentes

 

 

De trato sencillo y afable, Ángel Romero inicialmente se siente cohibido para hablar sobre su trayectoria. El hombre con una camisa a cuadros y pantalón de mezclilla, toma asiento en una charla de café.

Pronto fluyen los recuerdos y las añoranzas, las que cuenta con peculiar sentido del humor.

Rodeado de otros colegas, recuerda  que inició su labor en Sociales en la década de los 40. Los hermanos Romero le enseñaron a tomar fotografías, en particular Roberto, quien laboró durante muchos años en El Sol de Puebla, periódico fundado por José García Valseca.

“De chamaco tiene uno ciertas cosas y trata uno de conocer. Así comencé a tomar fotografías de Sociales. Ese tipo de fotografía tiene su chiste, los novios no se fijan en los detalles, pero para eso había modistas y uno tenía que aprender”.

En el periodismo de Sociales conoció al expresidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952) cuando en sus giras por la entidad era invitado a banquetes o cenas.

Lo mismo sucedió con sus sucesores, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos, a quien conoció en 1962, durante el centenario de la batalla del 5 de Mayo, cuando inauguró la autopista México-Puebla y la primera feria de la entidad.

“En ese momento yo trabajaba en el Sol de Puebla y me mandaron a hacer esa cobertura. Por ese entonces los únicos periódicos que había eran El Sol, La Opinión de Puebla y el Diario de Puebla. Estos se publicaban en dos y hasta ocho planas”.

En diferentes coberturas y giras por Puebla también fotografió a los mandatarios Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel De la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

 

 

A los gobernadores, desde Fausto Ortega

 

Con memoria lúcida, Ángel Romero recuerda sus coberturas periodísticas con los gobernadores de Puebla. En particular evoca a Fausto Ortega, quien gobernó la entidad de 1957 a 1960. Sostiene que fue una época en la que en un periodo corto de tiempo hubo varios gobernadores: Arturo Fernández Aguirre (1960-1963), Antonio Nava Castillo (1963-1964) y Aarón Merino Fernández (1964-1969).

“Nava Castillo es quien pensó en entubar el río San Francisco (hoy bulevar 5 de Mayo) y el proyecto lo termina Aarón Merino Fernández”, acota en la plática.

De ahí en adelante, Ángel Romero ha dado cobertura a 11 gobernadores más, incluido José Antonio Gali Fayad, en funciones.

 

Nació el Heraldo de Puebla

 

En la década de los años 60, Gabriel Alarcón Chargoy fundó El Heraldo de Puebla y su par en la Ciudad de México. En la sucursal Puebla, Ángel Romero fue uno de los fundadores, junto con los periodistas Mauro González, Gabriel Sánchez Andraca y Efraín Llaguno Mondragón, entre otros.

“También estuvo Guadalupe García, Lupillo, padre de la hoy periodista Violeta García”, recuerda Romero.

Desde esa época “Don Ángel”, como se le conoce en el gremio de fotoperiodistas, ha permanecido en El Heraldo de Puebla. Pasó por el periodo de José Gutiérrez Vivó, del 2003 al 2009 hasta que el periódico fue comprado por el empresario Ricardo Henaine Mezher.

Respecto a su vigencia en el periodismo, Romero afirma que se mantiene  por el gusto a su profesión. No tiene un límite de tiempo para dejar esta actividad y pese a su experiencia no se asume como un ejemplo para las nuevas generaciones.

 

Visita de Juan Pablo II, la que más le ha impactado

 

La visita del Papa Juan Pablo II es la cobertura que más le ha impactado a Ángel Romero, no lo solo por su creencia católica sino por la presencia de un personaje tan impactante.

“Es una cosa muy emotiva porque nunca había venido un prelado de esa importancia a México. Entonces es una emoción muy grande la que se siente”, subraya.

Romero tuvo de coberturas a coberturas. Estuvo también al día siguiente de los hechos acontecidos en San Miguel Canoa, en septiembre de 1968, cuando un grupo de trabajadores universitarios fueron linchados al ser señalados como comunistas.

También cubrió dos copas mundiales de fútbol, con acreditación de la FIFA, para poder entrar a los entrenamientos de la selección italiana en 1986, la cual se hospedaba en el hotel Mesón del Ángel.

 

 

Fotoperiodista análogo y digital

 

 

Como fotógrafo, Ángel Romero tomó placas con cámaras análogas de rollo y ahora lo hace con cámara digital. El cambio lo obligó a renovarse.

“Con las otras cámaras se manejaba la velocidad y el diafragma. La tenías que ver en la mente. Ahora tomas la foto y la ves inmediatamente. Antes el resultado era hasta que revelabas. Tenía uno que tener la vista y cuidar los ojos, no parpadear”.

Una de las cosas más complicadas para los fotógrafos análogos era enviar imágenes a sus redacciones en coberturas lejanas, lo que hacían a través de una tecnología conocida como transceiver.

“Ibas al evento, tomabas tus fotos y te metías en el baño del hotel, ponías toallas, revelabas. Luego imprimías. Metías la impresión en el transceiver. El aparato iba conectado al teléfono el cual, por pulso de línea, mandaba la imagen. Te tardabas una hora por foto, por la señal”.

La charla se prolonga. Don Ángel advierte que también conoció a los personajes a los que hace referencia la novela de Ángeles Mastretta, Arráncame la vida. Luego reflexiona cómo ha visto transformarse a su Puebla natal, hoy convertida en cosmopolita, a la que no se cansa de retratar, así como a los personajes que la van forjando.

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