ALFONSO ESPARZA, LA CONSOLIDACIÓN

Miguel Ángel García Muñoz

 

El valeroso héroe revolucionario, Francio Villa, advertía la necesidad de conocer de cerca a  los hombres, de tratarlos y ver su comportamiento; no dejarse llevar por las apariencias ni por lo que dicen de ellos sus aduladores o sus enemigos, porque nunca habrá una justa ni equilibrada valoración.

El inolvidable Maestro del Periodismo, José Pagés Llergo, decía que los comunicadores hacemos gigantes a los enanos y destrozamos honras sin conocer a los hombres.

Muchas veces enjuiciamos dejándonos llevar por el rumor, el chisme, incapaces de establecer puentes de comunicación, tratar a las personas para saber de lo que son capaces y descifrando su verdadera personalidad. A partir de esto, se podría escribir sin temor a equivocarse.

Lo mismo le sucede a los políticos que tachan a los Periodistas de acuerdo a su estilo de escribir. Si no les gusta, serán de lo peor, pero si hay elogios, entonces son “amigos”, casi siempre reacios a conocer a la persona con sus defectos y cualidades.

Es lo que ha sucedido en torno al Rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Alfonso Esparza Ortiz, quien ha sido objeto de incontables críticas. Algunas veces, quien esto escribe, lo hizo, atendiendo quejas o cartas que llegaban a la redacción de El Heraldo de Puebla; sin embargo, al paso del tiempo, he comprobado que me equivoqué en algunos comentarios de mis columnas, prefiriendo conocerlo de cerca.

Quien fuera Tesorero de la institución casi no formaba parte del centro de atención de los medios ni de la clase política poblana ni de los grupos al interior de la universidad. Fue suficiente que ganara la carrera por la rectoría para que entonces se transformara en el vértice de héroes y villanos.

Existen camarillas dentro de la máxima casa de estudios, bien identificadas, que ha intentado desestabilizar, exigir canonjías que no les corresponden e incentivar campañas subterráneas que hagan volver a los tiempos convulsos donde se ganaban posiciones a punta de pistola y un terrorismo a ultranza. Su estrategia es equivocada, porque son rechazados por la comunidad estudiantil y el profesorado. Bastaría aplicar la ley de acuerdo a los estatutos internos para acabar con los problemas. No habría forma de llamarse sorprendidos o de que son perseguidos.

Hoy, Esparza, recién electo para ejercitar su segundo periodo como Rector, está concentrado en la consolidación del academismo, la investigación y la oferta al estudiantado; han crecido como nunca los espacios universitarios, con campus de primer nivel y acercando el estudio que evite la concentración en la capital del Estado.

Sus relaciones con el Gobierno local, son de respeto e institucionalidad, lo que antaño era impensable.

La BUAP es reconocida a nivel nacional e internacional y si bien falta mucho por hacer, los egresados de aquí son objeto de confianza y se les abren las puertas en la solicitud de empleo, lo que no sucedía.

La prioridad de Alfonso Esparza es mantener el clima de orden, respeto y alto nivel educativo. No sé si al terminar su gestión decida incursionar en la política de manera abierta. No estaría mal, es joven, preparado y tiene ambiciones legítimas como cualquiera ciudadano. Sus derechos políticos están intactos.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

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