Ojo

Ciudad de México.- ¿Coincidencia, negociación o desprecio?

El reciente viernes renunció Martha Erika Alonso a la Secretaría General del PAN en Puebla.

Ayer, su esposo, el ex Gobernador de la ignominia, Rafael Moreno Valle Rosas, no se inscribió a la contienda interna del Acción Nacional por la candidatura a la Presidencia de la República, anunciando, en el Club de Industriales, su declinación a favor de Ricardo Anaya, pero nunca expresando que lo apoyará.

“Rafabala”, como lo bautizaron en Puebla, argumenta que su postura obedece al consenso que obtuvo con su familia; sin embargo, surgen varias hipótesis: No le quedaba otra porque estaba perdido; que podría deberse a que ya negoció la candidatura de su esposa a la gubernatura de Puebla o bien, que nadie lo pela en la coalición, que tampoco es bien vista por el panismo tradicional poblano, aquel al que traicionó.

Falta la versión de Anaya, el joven que ha enmarcado su discurso contra la corrupción, por lo tanto, se hace inverosímil que pudiera negociar con un corrupto, como es considerado Moreno Valle por los poblanos y en el país.

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