Ser esposa de Moreno Valle, la mejor carta de presentación de Martha Erika ante los electores

*Presidenta del DIF, al que renunció, fue impuesta como Secretaria General del PAN, son sus máximos logros

 

 

*Dice no hacer caso de encuestas, pero paga las suyas para sorprender a incautos

 

RODRIGO SANTAMARÍA

 

 

Nunca en la historia del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, se había marginado de una manera tan marcada a pobres y ancianos.

Martha Erika de Moreno Valle había llegado en 2011 para convertir al DIF, luego rebautizado como SEDIF, en un centro de atención quintopatiero, multiplicándose las quejas de niños, mujeres y hombres, siempre acallados con la amenaza de ser desalojados de las instalaciones.

El bienestar con elevados salarios, a cambio de medio atender a los desarrapados, era para los empleados de la Presidenta que, por cierto, hoy la acompañan en su aventura de convertirse en Gobernadora de Puebla, ya sea como candidatos a Diputados o Regidores o con la promesa de ser funcionarios.

El encargo no lo terminó Martha Erika, renunciando al SEDIF y ser impuesta como Secretaria General del PAN estatal, en el afán de inflarle ridículamente un currículum político.

Ahí, en el Comité Directivo Estatal panista, no le fue difícil conocer el movimiento interno y manejar al títere Presidente, Jesús Giles Carmona.

Esto da como resultado que la mejor carta de presentación de Martha Erika, ante el electorado, es ser esposa del ex Gobernador represor y amante de la impunidad, Rafael Moreno Valle.

¿Cómo es que presume de una carrera política propia?

¿Cuál?

Y dice que ella la construyó solita y que por eso tiene méritos para ser candidata a la gubernatura.

Ser Presidenta del DIF es un cargo honorario, aunque con muchos millones de presupuesto.

Haber sido impuesta en el PAN, no es para presumir.

Igualmente, reniega de las encuestas, pero cuando se entera que algunos trabajos de campo no la favorecen en las preferencias, junto con su esposo mandan a hacer las propias, situándola con un porcentaje abrumador sobre Enrique Doger Guerrero y Luis Miguel Barbosa Huerta.

El miedo del morenovallismo a perder es del mismo tamaño de sus encuestas, con todo y que ha armado una coalición de rémoras que apantalla únicamente a los incautos.

Es cierto, tiene el dinero, el control del Estado, el soborno y amenaza como métodos persuasivos, pero no es suficiente.

Faltan las campañas, los debates, las propuestas y el voto definitivo de los poblanos el 1 de julio.

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