POR ENCIMA LA BUAP DE AGITADORES

Miguel Ángel García Muñoz

 

 

La información que han publicado medios de comunicación impresos y por internet son contundentes, en referencia a los agitadores disfrazados de catedráticos que se han dedicado a realizar proselitismo a favor del Partido político de su preferencia dentro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, pisoteando los acuerdos del máximo órgano de la institución como es el Consejo Universitario.

De todos es conocido que a inicios de 2018 se oficializó que la BUAP mantendría un comportamiento neutral durante el proceso electoral, recibiendo a los candidatos a la Presidencia de la República y a Gobernador para escuchar sus propuestas y que cada quien emita su voto el 1 de julio de acuerdo a su ideología o simpatía personal.

De ninguna manera la BUAP coarta libertades de cátedra y pensamiento ni creencias religiosas ni políticas, simplemente jerarquiza su labor enfocada totalmente a la educación, investigación y perfeccionar la transmisión del conocimiento, alejada de aquella universidad inmersa en el oscurantismo y el enfrentamiento de pensamientos disímbolos generadores de violencia.

La máxima casa de estudios ya no es aquella reacia a la pluralidad ni proclive a considerar al gobierno como enemigo automático. Quedaron atrás los Comités de Lucha; los grupos radicales de izquierda que pretendían adoctrinar a Maestros, estudiantes y trabajadores. Hoy, se respiran otros aires, sin dejar de remarcar que no se ha erradicado en su totalidad las conductas retrógradas que nada les parece, que todo les incomoda, procurando inyectar veneno en las venas universitarias.

Ha costado sangre, sudor y mucho dinero reencauzar a la Universidad, preservando su soberanía que por momentos ha sido puesta en duda.

Los embates contra la BUAP y su Rector Alfonso Esparza Ortiz, parecen ser más producto de la frustración y odio, que a una intención real de mejorar la disciplina académica. No hay lealtad a la institución que les ha dado todo; quisieran el caos como materia en las aulas.

El Rector Esparza y el Consejo Universitario han marcado la pauta y se deslindan totalmente del comportamiento de los agitadores y sus provocaciones; sin embargo, es menester la mano firme para mantener el orden, el respeto a las leyes o normas universitarias.

La BUAP no tiene por qué ser puesta bajo sospecha de su verdadera misión educativa ni bajo el escrutinio de la autoridad electoral.

Ya existen denuncias ante la FEPADE por parte del Partido Acción Nacional, que tendrán que desahogarse. Y la BUAP, por su parte, tendrá la obligación y necesidad de sancionar, de acuerdo a los órdenes de justicia interna, a quienes vienen infringiendo la legalidad sin medir las consecuencias, en un claro y torpe reto.

La BUAP está más allá de los Partidos políticos como el PRI, PAN y MORENA.

Ningún agitador está por encima de su autoridad.

Desde que Alfonso Esparza rindió protesta como Rector, remarcó que la BUAP dejaría de ser refugio de proyectos políticos y se rescataría su esencia académica por encima de intereses malsanos.

Sus palabras fueron una respuesta a la petición de la comunidad universitaria que exigía regresar a su origen académico y que los recursos manejados se destinaran a la obra académica. Y así se hizo.

Quienes no estén de acuerdo, no caben.

Que agarren su camino.

Ya es tiempo.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

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