LA POLICÍA DEL MUNDO

Manuel Sánchez Pontón

 

 

El acaudalado empresario estadunidense Donald Trump, convertido en 2017 en el hombre más poderoso del mundo al alanzar la presidencia de su país, no se cansa de pelear con todo y con todos, aprovechándose precisamente del encargo que le hicieron sus conciudadanos en las elecciones presidenciales de fines de 2016, en las que contó con la ayuda de Rusia, para ello aprovechó las poderosas redes sociales que vienen cambiando al mundo desde hace varias décadas.

Trump, investido de ese gran poder no le tiene miedo a nada ni a nadie y ha seguido la regla que dice que su país, primera potencia imperial, es la policía del mundo.

Con todo ese poder, Trump ha peleado con otras grandes potencias como China, Rusia y con naciones pequeñas ero muy bien armadas con proyectiles nucleares como Corea del Norte.

Trump, por esa actitud irresponsable, propia de los que no saben medir el peligro de sus acciones, ha comenzado a utilizar a las fuerzas armadas de su país para pelear con todos, menos con Europa, especialmente con sus aliados Gran Bretaña y Francia.

Ese intervencionismo del acaudalado cuanto bravucón gobernante yanqui está provocando conflictos en el mundo que pueden desencadenar lo mismo enfrentamientos controlados que una conflagración mundial que podría acabar con la vida de este planeta Tierra. No debemos olvidar que el sabio físico Albert Einstein pronosticó que si llegara a estallar una tercera guerra mundial, la cuarta sería a pedradas.

Pues bien, hace pocos días, el viernes 13 de este mes, Trump, en alianza con Francia y Gran Bretaña, se dio el lujo de bombardear a Siria, una pequeña nación del Medio Oriente que está muy ligada por razones geopolíticas con Rusia, la segunda potencia militar del mundo.

Afortunadamente, el presidente ruso Vladimir Putin ha tomado con calma esa acción militar. Se ha limitado a declarar que Rusia tomará en su momento las medidas que considere necesarias. Pero no puede negarse que ya existe tensión entre naciones muy poderosas, que podría ir creciendo, o no, en los días o meses siguientes.

El bombardeo contra Siria se debe a que ese país, cuyo pueblo está levantado en armas contra quien es un tirano, Basad Al Azar, que se niega a abandonar el poder, a pesar de la repulsa popular que existe en su contra y que, además de haber matado en diez años a más de 100 mil de sus compatriotas que trataron de derrocarlo, acudió en días pasados a una medida bárbara y cruel, como es el bombardeo de la población con armas químicas, gases mortíferos que matan entre graves sufrimientos.

Trump quiere justificar su acción criminal culpando al tirano sirio por su crueldad infinita. Tal vez el bombardeo de Siria podría justificarse, por ser un castigo contra el cruel dictador. Pero, aun así, no podría negarse que Trump, si el Congreso y el pueblo de su país no lo paran a tiempo, con su arrogancia e imprudencia, está haciendo temblar al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

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