Sergio Pitol: Días de Infancia

Uno vuelve los ojos a la infancia y aparece el Edén. Me imagino que a todos, más o menos, nos ocurre lo mismo. Nuestros sentidos reviven maravillados ante el esplendor de los primeros regalos que nos ofrece el mundo, todo acto cotidiano es iluminado por una luz radiante, la transparencia está siempre presente; pequeños Robinsones nos movemos en el interior de una nuez tan rica en efectos sorprendentes que nos proporciona la ilusión de viajar a lo largo y a lo ancho del universo mundo. La plenitud está siempre presente, el horizonte desconoce límites.

Por supuesto hay contrariedades que por un instante se revelan intensísimas: las espinacas, la coliflor, en general todas las verduras a la hora de comer, la emulsión de Scott, el aceite de ricino una vez al año, las reglas de multiplicar y dividir, y otras latas más que en el recuerdo sólo nos producen una sonrisa. Lo asombroso es que basta acostarse en el diván del psicoanalista para que aquella gloria se vea sombrada de mina de alta potencia, descubrir que los floridos prados estaban invadidos por las más siniestras alimañas y los pozos contenían aguas envenenadas.

Recuerdo mi infancia como un montaje construido por elementos muy diversos: el olor del agua del río en que aprendí a nadar, el deslumbramiento permanente ante la elegancia de mi madre, el delicioso escalofrío al pasar frente a unas cruces donde se aparecían por la noche los miembros de una familia asesinada, el descubrimiento de pilas de libros dejados por los Reyes Magos al lado de mi cama, las lecturas de Julio Verne y Jack London, mi inicial adicción al cine, la más pródiga ventana al mundo con que podía soñar, y la unidad perfecta entre las imágenes provistas por la pantalla, las desprendidas de los libros y la vida cotidiana.

Todo forma parte de una misma entidad. Todo está en todo. No creo que haya un niño que prevea el derrumbe que lo espera, la explosión de ese mundo y de su unidad y la larga marcha (toda la vida) por tratar de recuperarla.

(Viceversa Núm. 47 Abril 1997)

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