¿Y el agua?

** El cobro por los servicios de agua potable no se refleja en una mejor infraestructura ni en una mejor operación. Además, esos cobros superan el costo de consumo de agua mediante el uso de pipas, es decir, algunos negocios encuentran más económico comprar pipas que recibir agua de la toma pública

 

Conurbaciones /Eduardo Gómez Gómez

 

 

El agua es un factor clave en la comprensión de la dinámica humana. Los primeros grupos humanos que se sedentarizaron inevitablemente requirieron el acceso a fuentes de agua regulares.

La mayoría de los centros urbanos en ascenso se establecieron en los márgenes de los ríos o cerca de lagos.

La Ciudad de Puebla, en ese mismo tenor, era atravesada por el Río San Francisco y otros afluentes del Río Balsas, identificado como Río Atoyac. Este río que nace en el deshielo de los glaciares en la Sierra Nevada, y atraviesa el Estado de Tlaxcala y riega el valle de Puebla. La Presa de Valsequillo recibe su agua de este río. Termina su curso hacia el suroeste, para atravesar los valles de Atlixco y Matamoros. En Guerrero, este río es conocido como Río Mezcala.

En 2016, Conagua declaró que los ríos Atoyac, Alseseca y Nexapa, todos dentro de la Cuenca del Alto Atoyac ―y que a su vez conforman parte del acuífero del Valle de Puebla― se encontraban entre los ríos más contaminados del país. Unos 50 municipios de Puebla y Tlaxcala contribuyen al elevado nivel de contaminación del Atoyac, al verter en su afluente residuos industriales, de drenaje, basura y otros desechos.

Además de esto, algunos de los afluentes han reducido su caudal, permaneciendo secos durante largos periodos.

Estos factores contribuyen sensiblemente a las condiciones de vida de la población.

Las características del agua en cuanto a calidad y disponibilidad son parte de conversaciones cotidianas de los habitantes de la ciudad, desde diferentes perspectivas.

El crecimiento de la mancha urbana hizo necesario expandir la red de alcantarillado y de suministro de agua potable, y en su momento el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP), extendió su influencia en los municipios conurbados.

Entonces, también aparecieron organismos que imitaban esa iniciativa de la capital del estado, como es el caso del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Cholula (SOSAPACH).

Sin embargo, el suministro de agua, la capacidad operativa de estos organismos, la expansión de la mancha urbana, la especulación inmobiliaria y la demanda de la población no alcanzan aún una adecuada coordinación, y la disponibilidad de agua es un conflicto latente: en algunas ocasiones muy inmediato y, en otras, velado.

La entrega de la administración del servicio de suministro de agua a Concesiones Integrales SA de CV, por parte del gobierno de Moreno Valle, independientemente de la polémica derivada de los efectos jurídicos y operativos, no ha mejorado consistentemente la provisión del servicio.

La construcción de nuevos desarrollos inmobiliarios, que expanden aún más la mancha urbana, genera nuevos requerimientos de redes para suministro de agua, drenaje y alcantarillado, y esta expansión aumenta el costo de instalación, equipamiento, mantenimiento y suministro de agua. Y esta merma se agrega a la reducción de la disponibilidad de agua en los mantos acuíferos, por ejemplo, como en proporción a la disposición de litros por persona en un momento dado.

Adicionalmente, también es un hecho que hay zonas, por ejemplo, en el Centro Histórico o en otras colonias cuyas construcciones tienen 50 años o más, donde la infraestructura del agua potable no recibido un mantenimiento suficiente para garantizar el adecuado manejo del agua y la reducción de su desperdicio por filtraciones o infraestructura en mal estado.

El cobro por los servicios de agua potable, por ejemplo, no se refleja en una mejor infraestructura ni en una mejor operación. Además de que esos cobros superan, en otro ejemplo, el costo de consumo de agua mediante el uso de pipas, es decir, algunos desarrollos o negocios encuentran más económico comprar pipas para llenar sus cisternas que recibir agua de la toma pública y elevar el nivel del medidor de agua y, por tanto, el importe que pagarían por el servicio.

¿De qué forma se revertirá esta dinámica constrictiva y de alto costo?

 

eduardo.gomez@hablemosdemetropolis.com

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