MANUEL BARTLETT DÍAZ

Miguel Ángel García Muñoz

 

 

No hace mucho, tuve la oportunidad de platicar con Manuel Bartlett Díaz en su oficina del Senado de la República. Lo vi bien. Su figura delgada, producto de su disciplina en las barras de gimnasio, de su proceso alimentario, de su dedicación a la lectura y preparación incesante, lo mantienen actualizado, en perfectas condiciones.

Es un estudioso por naturaleza.

Dueño de una trayectoria política impresionante y de un discurso enmarcado en el acendrado nacionalismo y el fortalecimiento de la democracia, es uno de los personajes que integrarán el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ahora como futuro Director de la Comisión Federal de Electricidad, lo que ha levantado diversas reacciones entre sus querientes y detractores, aunque nadie podrá cuestionar su capacidad, talento y experiencia más rica que nunca a sus 82 años de edad.

Su labor como Gobernador de Puebla marcó una época de estabilidad y desarrollo, a pesar de los imponderables que surgieron para que la elección de Huejotzingo fuera anulada; sin embargo, nunca hubo objeción en reconocer el triunfo del panista Gabriel Hinojosa Rivero como Alcalde de la capital del Estado, en uno de los tropiezos históricos del PRI en Puebla, lo que significó una jornada frustrante para Germán Sierra Sánchez, pero a la vez, dejaba constancia el mandatario de su respeto a la voluntad popular.

Indudable su impulso a la educación, siendo punto fundamental el fortalecimiento a la BUAP, donde por cierto ha regresado en varias ocasiones para disertar sobre diversos tópicos y es bien recibido.

Bartlett, arrancó prácticamente su desfile en el servicio público siendo designado Subdirector General de Gobierno de la Secretaría de Gobernación federal en 1969, en la agonía del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, cuando Luis Echeverría era destapado para ser candidato “ganador anticipado” del PRI a la Presidencia de México, siendo sustituido por Mario Moya Palencia como responsable de la Secretaría de Gobernación, siendo Bartlett uno de sus más cercanos colaboradores.

Ocupó la Dirección General de Gobierno de la Secretaría de Gobernación y Secretario de la Comisión Federal Electoral, (1970-1976) en el sexenio presidencial de Echeverría, tiempos considerados de autoritarismo priista, que dio origen a la famosa reforma de apertura política de Jesús Reyes Heroles, uno de tantos que han surgido en los procesos renovadores truncos del PRI.

Nunca, Bartlett, perdió su anhelo más grande de convertirse en Presidente de la República, algo que quedará en eso, a pesar de que sigue en activo.

Fue Asesor del Secretario de Programación y Presupuesto Miguel de la Madrid, 1979-1981, siendo posteriormente candidato del PRI, ganando la elección presidencial, convirtiéndose en el primer mandatario neoliberal, algo que años después terminaría criticando Bartlett hasta los tiempos actuales donde apoya a Andrés Manuel López Obrador, porque el tabasqueño enarbola lo que alguna vez fue el PRI de ambos, hasta transformarse en un Partido derechizado, aliado al PAN con la ayuda de priistas empanizados y muchos traidores, lo que Bartlett ha rechazado reiteradamente en los últimos años.

Cuando llega a la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y de Coordinador General de la campaña presidencial del candidato Miguel de la Madrid, Bartlett, sabía que el “dedazo” era parte del sistema de Partidos. Lo vivió y sobrevivió luego del sexenio, escribiéndose una historia que no se ha borrado:“La caída del sistema” que nunca ha sido comprobada, pero sí negada por el ex Gobernador poblano, surgiendo la figura de Carlos Salinas de Gortari y su neoliberalismo que cobró una fuerza inusitada y que ha significado parte del desprestigio que cargan los políticos y el PRI que padece sus peores momentos.

Se convirtió en Secretario de Gobernación y Presidente de la Comisión Federal Electoral, (1982-1988). Éste es, según los conocedores, el sexenio de la introducción al neoliberalismo en México. Bartlett, habría sido el encargado de asegurar y conservar la gobernabilidad de tipo no democrático. Estaba adentro y sabía que tenía que esperar desde ahí para luchar para que su sueño presidencialista se hiciera realidad e intentar modificar el rumbo.

Luego del 88, emigran del tricolor personajes importantes como Ifigenia Martínez, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y el entonces joven luchador social Andrés Manuel López Obrador, con quien, dice Bartlett, se ha identificado con él porque porta los ideales con los que dieron vida al PNR, PRM y luego PRI.

Ha sido también asesor de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares del PRI; Director de Asuntos Políticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores y  precandidato sin éxito del PRI a la Presidencia de la República. Ha tenido aciertos cabales como liderar desde el Senado con el extraño panista Javier Corral una oposición político-legislativa a la “Ley Televisa”.

Llegó de titular a la Secretará de Educación Pública, (1988-1992). Carlos Salinas era el Presidente. Insoslayable decir que en ese tiempo Elba Esther Gordillo se adueña del poder máximo al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Estaba pleno el gobierno salinista. Nadie dijo nada. Incluso fue minimizado el reclamo de otro movimiento insatisfecho bautizado como “Corriente Democrática” de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

Gobernador de Puebla, (1993-1999),  fue Bartlett con todos los merecimientos, pero siendo fundamental  la influencia del  “presidencialismo mexicano” que se vive todavía en 2018.

También ha sido Senador de la República por el Partido del Trabajo y hoy casi integrante del Gobierno morenista, no se sabe si por fin llegará el proceso democratizador de la nación que tanto se ha cacareado.

Igualmente, fue asesor de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares del PRI; Director de Asuntos Políticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Se le reconocen aciertos y desaciertos.

Y sin embargo, queda la pregunta: ¿Manuel Bartlett es un auténtico político liberal, nacionalista y democrático?

Ahora, que respondan los que dicen saber de ello y quienes lo conocen más de cerca.

Por mi parte, reitero, reconozco que es un político brillante, con entorchados que pocos pueden presumir, talentoso y con una experiencia que no se compra en ninguna parte.

Los oscuros que pueda tener, son superados por la luz de su aportación y conocimiento al contexto nacional socio político.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

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