¿ACABAR CON LA CORRUPCIÓN?…VEAN A PUEBLA

Quienes estén esperando la rectificación en la decisión de suspender la construcción del aeropuerto en Texcoco, así se quedarán.

Las presiones no surtirán efecto, aunque los inversionistas prometan y se comprometan a poner toda la lana y que el Estado mexicano no gaste ni un peso.

Se ven las caras largas, los reclamos y la no aceptación de la consulta que, para el Presidente electo y el uno por ciento de los votantes es válida y con eso basta.

No es suficiente gritar que habrá consecuencias que afectarán el desarrollo económico, social y político.

Si más adelante hay acuerdos entre empresarios y Andrés Manuel López Obrador, es otra cosa, pero no se moverá el proyecto de Santa Lucía, Toluca y la Ciudad de México.

Los Gobernadores de todos los Partidos, guardan silencio; no se les oye en público. Si algo tienen que opinar lo hacen a trasmano, fuera de micrófonos y reflectores.

De esto se desprende algo sumamente interesante: Optar por la suspensión de Texcoco, tiene que ver en mucho con la corrupción que se huele en los contratos y concesiones.

Ayer, en el Senado de la República, me llamó la atención lo que dijo el legislador Salomón Jara Cruz, al descartar que se trate de una confrontación con la clase empresarial, señalando que se debe tomar en cuenta que el proyecto anterior había comprometido inversiones y negocios para un lapso de entre 50 y 100 años; es decir, una deuda durante 20 períodos sexenales.

Pero también fue interesante la intervención de Alejandro Armenta, reiterando que el proyecto anterior contaba con el 15% de avance y un gasto de más de 13 mil millones de dólares. “El impacto ambiental fue negativo, pues destruyó un refugio para aves migratorias; desgajó decenas de montañas del Estado de México; arrasó con terrenos agrícolas y alteró el milenario paisaje de la ciudad sagrada de Teotihuacán”.

Ambos Senadores reiteraron que lo importante en este nuevo proyecto es la defensa de los productores campesinos y jornaleros. ¿“Dónde están esas voces  para defender a los migrantes mexicanos que cruzan la frontera porque  el gobierno no genera oportunidades  de vida con calidad; dónde están esas voces que se rasgan hoy las vestiduras por un negocio que despojó de sus tierras a comuneros y avalan la complicidad para beneficiar a grandes consorcios”?

Partiendo de esto, tienen la obligación, entonces, de voltear los ojos a los Estados que han sido saqueados sin ningún pudor. Si la premisa fundamental del morenismo, encabezado por López Obrador, es acabar con la corrupción e impunidad, que se investigue en Puebla lo que ha dejado el despojo de tierras en Santa Clara Ocoyucan para construir complejos habitacionales, hoteleros y comerciales en toda la franja de la reserva Atlixcáyotl, que valen cientos de millones de pesos.

Si se defiende a los campesinos, que no sean únicamente los de Texcoco, sino todos aquellos que han sido robados y perseguidos, teniendo que soportar gobiernos ignominiosos como el morenovallista.

Puebla, también fue comprometida con obras ostentosas, bonitas, pero inútiles, a pagar en 30 años. La deuda es enorme y los contratos leoninos abundaron.

Si se afirma que con Texcoco el abuso llegó a grados superlativos, entonces habrá que darse a conocer la lista negra.

Ya veremos cómo rueda esta pelota candente.

Y conste que todavía no hay nuevo gobierno; falta un mes para la toma de posesión.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

 

 

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