Declaraciones y creencias

** ¿Alguna vez has dudado sobre tomar una decisión porque piensas que se contrapone con tus creencias? Es muy probable que sí.

 

Eduardo Gómez Gómez / Desarrollo ejecutivo

 

 

¿Alguna vez has dudado sobre tomar una decisión porque piensas que se contrapone con tus creencias? Es muy probable que sí.

Las creencias regulan la forma en la que vivimos. Son criterios de actuación y son marcos de pensamiento. Las creencias pueden permitirte sentirte en libertad y potenciar tu actuar, de tal forma que se convierten en factores determinantes en el logro de tus objetivos y en el ejercicio de tu propia integridad, te permiten sentirte pleno. Y también pueden detenerte, limitar tu perspectiva o el camino que identificas como probable para alcanzar tus resultados, llevándote a la postura de que no es factible que los alcances, dado que no te sentirías capaz de hacerlo o desistirías de hacerlo por oponerse presuntamente a tus creencias.

En ese sentido, hay básicamente dos tipos de creencias: las que te potenciany las que te limitan. Es socialmente aceptado que las creencias no se discuten, simplemente se aceptan o se rechazan, pero no son objeto de debate.

Cada persona tiene sus propias creencias, y con base en ellas actúa. La actuación de cada persona depende de sus creencias, y es la actuación la que permite reconocer las creencias de cada persona.

Las creencias forman parte de las declaraciones que la persona establece para su vida, y por tanto determinan “el mundo que crea” para sí y su interrelación con sus allegados. Con base en las creencias, una persona se relaciona con otras, pero lo hace no en función de las personas con las que se relaciona como tal, sino en función de las creencias que tiene sobre esa persona. Es decir, sobre esa persona se crea una historia, y al relacionarse con tal persona lo hace con base en la historia que se contó sobre ella. Así, Juan cree que Abril no es muy inteligente, y su relación con Abril depende de esta premisa, de que él cree que Abril no es muy inteligente. De tal forma que la inteligencia de Abril no es importante ya, lo relevante es la creencia o la historia que Juan se cuenta sobre Abril.

Luis cree que él es el mejor empleado de la oficina, entonces él cree que el desempeño de cualquier otra persona es un accidente o una actitud negativa para tratar de aparentar interés en cosas en las que el único individuo que “genuinamente” puede contribuir es él. Es decir, el se contó su propia historia sobre sí mismo, y demeritó a las personas reales que también participan con él en la oficina.

Así, las declaraciones se convierten de manera decidida en pautas de acción, en marcos de actuación, en formas de actuar, y las declaraciones requieren la convicción de quien las emite.

Las creencias se forman a partir de experiencias específicas, las cuales pueden ser resultado de simplemente aceptar como verdaderas las declaraciones de personas a las que les damos “la autoridad” para darnos una pauta de acción. Una vez declarada o aceptada una creencia, actuamos como si fuera cierta. Las convertimos en profecías de autocumplimiento. Es como la imagen en la que la mamá le dice a su hijo que está subiéndose a un árbol: “¡Te vas a caer!” Y resulta que el niño que estaba muy contento y despreocupado escalando de pronto se cae. Sí. Recibió una declaración que resultó de la creencia de la mamá de que se iba a caer, y obedientemente se cae. Después de todo la madre tiene la suficiente autoridad para que el niño crea que se puede caer. Es curioso ver cuando no hay una madre con este tipo de creencias observando a su hijo subirse al árbol, y descubrir que el niño no se cayó.

Pese a ello, con suficiente disposición y comprensión, tú puedes elegir tus creencias. Y no me refiero a una actitud oportunista de modificar tus principios o creencias a conveniencia. No se trata de ver en qué sentido va el impulso para acomodarse. Se trata de un afán genuino de transformar tu vida con integridad. No necesitas desechar tus creencias, ni es necesario que consideres que alguien te quiere despojar de alguna de ellas. Transformar tus creencias no te llevarán a una perdida, sino a trascender aquellos factores que hoy te limitan por alguna creencia que te potencie como ser, que te permita fortalecerte.

Reiteramos, tales declaraciones, que son creencias, pueden potenciar o limitar a una persona. Cuando la creencia se confirma en la práctica, la persona se siente confiada y estimulada en su creencia; en cambio, cuando la experiencia no la confirma, tal vez estemos en aprietos. Cuando te encuentres en uno de estos casos, vale que te hagas la pregunta: “¿veo la necesidad de transformar la creencia que hoy me limita por una que me impulse y desarrolle?”

 

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