COMIENDO UÑAS NO SE CALMAN LOS NERVIOS

Miguel Ángel García Muñoz

 

 

 

Se empezó a correr el rumor, a través de redes, que este fin de semana sesionará el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para tocar el caso Puebla, donde está en juego el Gobierno del Estado.

Sea verdad o no, lo cierto es que no tardan los Magistrados en emitir su postura con el voto que ratifique el triunfo de Martha Erika Alonso Hidalgo o anule la elección de acuerdo a la impugnación presentada por Luis Miguel Barbosa Huerta.

PAN o MORENA es la disyuntiva.

Lo obligado es que la decisión sea justa; apegada a la legalidad; que dé certeza; lejos de una negociación política tras bambalinas que solamente agravaría el conflicto entre los Partidos que de por sí no tiene para cuando terminar, teniendo de ejemplo la confrontación permanente en el Congreso del Estado que abarata el debate.

Cuesta trabajo creer que la respetable Cámara de Diputados se esté convirtiendo en un denigrante gallinero, donde unas especies comen maíz, otras cacarean el huevo y algunas ni una ni otra cosa para desgracia de sus representados.

Comiendo uñas no se calman los nervios; por el contrario, pero es lo que está sucediendo en los cuarteles panistas y morenistas, mientras en las dependencias de gobierno trabajan a marchas forzadas intentando tapar cualquier huella que refleje anomalías. Ejemplo es la Secretaría de Finanzas, bunker donde se concentran movimientos sigilosos, incluso por la noche y madrugada, confundiendo con fantasmas las siluetas de personajes bien conocidos y otros desconocidos que parecen procedentes del extranjero.

Por si las dudas, las rutas de evacuación se están limpiando ante una posible contingencia de proporciones mayúsculas.

El rumbo que tome el actual conflicto poselectoral en esa entidad, evidenciará si México cuenta con los elementos legales e institucionales para limpiar una elección o no.

¿Qué garantiza que el fallo sea justo?

Los Magistrados tienen que demostrar su profesionalismo e imparcialidad y que su honorabilidad está por encima de presiones y sobornos

Habrá que esperar.

Los que pensaron que con la decisión del Tribunal Electoral del Estado de Puebla quedaba resuelto el asunto, se equivocaron. Ahora, toca a los Ministros del Tribunal Federal dar el veredicto final de acuerdo a los procedimientos legales de un litigio. Tienen en sus manos las pruebas que quieren demostrar que ganó bien Martha Erika, pero también las que dicen que fue deficiente el proceso del 1 de julio, afectando los principios rectores en la materia, como son los de certeza, imparcialidad, independencia, legalidad, máxima publicidad y objetividad.

Está cerca la resolución.

Mientras, los nervios crispan a los protagonistas y a sus equipos de campaña, porque hasta el momento los resultados extraoficiales de la elección de Gobernador carecen de certidumbre y que, aunado a las múltiples y graves inconsistencias, se pone en entredicho la existencia o no de una elección de Estado.

El TRIFE se encargará de legitimar lo que sucedió el 1 de julio.

Ya no tarda.

Con calma y nos amanecemos.

La actuación de los Magistrados del TRIFE, obligadamente, deberá ser pulcra, convincente y será acatada sin restricciones, le duela a quien le duela.

Llueven las apuestas.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

 

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