PERDIERON EL MIEDO LOS CRIMINALES

Miguel Ángel García Muñoz

 

 

 

No sólo es Puebla.

La violencia se ha recrudecido por todo el país.

Nadie quiere asumir su responsabilidad.

Unos a otros se avientan la pelota.

Que si el municipio; que si el Estado; que si la federación; que si el Ejército; que si la Marina.

Si se le pregunta a Jaime Mausán, dirá que es culpa de los seres de otras galaxias, pero nadie dice nada.

Ha pasado de noche el nuevo sistema penal acusatorio y la ley de seguridad interior pareciera que no se quiere aprobar.

Magistrados, Ministerios Públicos, Jueces y Abogados son acusados de ineptos y de que han sido infiltrados por la corrupción, el mal de todos los tiempos.

La impunidad es un fenómeno que tiene a los criminales en un edén, a tal grado que han perdido el respeto a las instituciones, el miedo a la cárcel, el castigo de la justicia que simplemente pareciera extraviada. Saben que van a delinquir y no pasarán ni 24 horas en presidio. Les da igual asaltar en el día o en penumbras. Hasta presumen cínicamente que más vale quitarle la vida a un cristiano que dejarlo herido.

En Puebla se multiplican asaltos, feminicidios, asesinatos, robo de combustible, mientras los policías tratan de sacar dinero esquilmando a ciudadanos.

Es una odisea ir a levantar una demanda ante el burocratismo galopante. La gente prefiere no ir, quedarse con la rabia y llegar al linchamiento ante la falta de eficacia policíaca.

Y el gobierno no se cansa de negar la triste realidad. Puebla, el Estado en general, es próspero, tranquilo, casi mágico. Es el discurso oficial tragicómico.

Contadas son las entidades que han podido controlar y hasta disminuir la delincuencia.

El infierno está desatado.

No basta con el relevo en el poder o el cambio de régimen, mucho menos con promesas que están muy lejos de ser cumplidas.

Lo que se vio ayer en la Cámara Baja fue dramático.

La Diputada por MORENA, Carmen Medel, estaba sentada en su curul durante la sesión ordinaria, cuando recibió una llamada telefónica para avisarle que su hija, de 22 años, había sido asesinada de 9 balazos mientras hacía ejercicio en un gimnasio de Ciudad Mendoza, Veracruz.

La noticia paralizó a la legisladora, para después perder el control de sus actos que la llevaron a gritar y clamar justicia e invocar la ayuda divina.

A nadie se le desea algo semejante.

Sin embargo, hay que ser crudos, señalando que esto sucede todos los días en cualquier parte del país. Se remarca y se hace más notorio por lo que representa la Diputada, quien, por cierto, hace dos años fue secuestrada en Minatitlán, teniendo que pagar su familia el rescate que, afortunadamente, quedó en eso y no en la muerte como sucede en la mayoría de los casos de las víctimas de este delito.

Carmen Medel fue auxiliada por personal médico de la Cámara; se le facilitó una camioneta oficial para viajar con una comisión de morenistas hasta Ciudad Mendoza.

Lamentable.

Nada repara el daño causado; no obstante, hay que remarcar que la Diputada tiene las posibilidades de recibir apoyo inmediato. ¿Qué sucede con todos aquellos ciudadanos que transitan por las mismas circunstancias, pero sin fuero, sin dinero y que no son conocidos.

Mucho ojo.

Repito: A nadie se le desea este tipo de sucesos terribles.

Las víctimas se cuentan por millones.

Hay que detener a los criminales, en lugar de echar culpas para justificarse.

Es hora de exigir se cumplan las promesas y obligaciones.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

 

Podría también gustarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

/HeraldodePuebla
@HeraldoEl