UN PRESIDENTE QUE CONECTÓ CON EL PUEBLO

Miguel Ángel García Muñoz

 

 

Nunca en la historia política de México se había dado un fenómeno de la magnitud de Andrés Manuel López Obrador, quien ganó la elección presidencial de 2018 con el 53 por ciento de las preferencias.

Normalmente la figura de un mandatario decae por inercia desde el momento mismo que rinde protesta ante el Congreso de la Unión. Aquí viene lo increíble: Andrés Manuel no sólo conservó esos números, sino que acrecentó la simpatía hacia su persona y a todo lo que hace. En estos momentos su nivel de popularidad ha rebasado el 80 por ciento y no se ve la rendija por donde se pueda diluir, por más que sus detractores se esfuerzan por mermarlo.

Simplemente, es el Presidente que ha conectado con el Pueblo que cree en sus palabras, en su política de austeridad y combate a la corrupción que va más allá de la retórica.

La lucha permanente al huachicol le ha redituado frutos en las conciencias, lo mismo que sus intentos de rescatar PEMEX y la CFE, botines que construyeron nuevos millonarios a costa del sufrimiento de las mayorías.

Sus conferencias de prensa de todas las mañanas acaparan la atención y cada vez son más concurridas porque no hay día que no ofrezca algo novedoso, atractivo para el ciudadano que lo siente suyo y es un imán en las redacciones de periódicos, programas radiofónicos y televisivos.

Por momentos se le ve cansado, al igual que al equipo de sus colaboradores cercanos; sin embargo, al filo de las 6 de la mañana, cuando arranca la jornada, parece renovado en sus bríos, en su capacidad de trabajo que él mismo impuso, comprometiéndose a continuarla durante el sexenio.

¿Alguien puede dudar de que su palabra u opinión no tenga el suficiente peso y valor para decidir el rumbo que habrá de seguir la República?

Ahora que se ha definido el 2 de marzo como fecha para la encuesta interna de MORENA de donde habrá de surgir el candidato al Gobierno de Puebla, ¿quién puede afirmar que el punto de vista del Presidente no cuenta?

Esto no está peleado con la democracia, porque finalmente Andrés Manuel es el militante número uno del Movimiento de Regeneración Nacional y conocedor profundo de los acontecimientos políticos que tienen sumido al Estado poblano en la confusión y zozobra.

Sabe perfectamente la identidad de los que están disfrazados de morenistas; ha sido informado de las cuñas que pretenden reventar a su Partido; tiene las tarjetas informativas de lo que están haciendo cada uno de los aspirantes y de los ataques a Yeidckol Polvensky para desgastarla y restarle fuerza como lideresa.

También tiene certeza de las amenazas veladas que han surgido para desacreditar el proceso interno; de los que están negociando con Dios y con el diablo en la desesperación de adjudicarse la candidatura; de los que han pactado con sus enemigos, pensando que es el secreto mejor guardado; de los que buscarán irse si la encuesta interna no les favorece, como sucedió con Enrique Cárdenas Sánchez, quien terminó por renegar del Presidente, de MORENA y de Miguel Barbosa, convirtiéndose en un independiente frustrado.

No sé quién va a ganar el 2 de marzo, pero lo que sí sé es que los engaños y las traiciones se pagan a precios altos.

Se ha ofrecido, por parte de la dirigencia local morenista, piso parejo y la inclusión de todos los aspirantes; pero también ha exigido que los perdedores se sumen al ganador con plena convicción de fortalecer al Movimiento en los comicios extraordinarios.

No será fácil.

Veremos qué sucede.

La política es caprichosa.

Con la salvedad que la política la hacen los hombres y mujeres.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

 

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