ESTAMPA DE “SAN RAFAEL” EN EL PECHO DEL “IMPOLUTO”

Miguel Ángel García Muñoz

 

 

 

Miguel Barbosa Huerta abrirá el debate  con pronósticos apabullantes a su favor, con la confianza ganada de los poblanos y la certidumbre de sus conocimientos y experiencia.

Alberto Jiménez Merino aparecerá en segundo plano con su seriedad como político, pero con la sombra de un Partido altamente desprestigiado y dividido.

Enrique Cárdenas Sánchez llevará a cuestas su “chingaos” y en el pecho una imagen de “San Rafael” Moreno Valle Rosas, al que ahora idolatra y le prende veladoras. Así aparecerá en el Complejo Cultural Universitario de la BUAP en el debate del próximo domingo.

Lo peor para el “impoluto” es que arrastrará en el escenario una larga cola imposible de ocultar, que empezó a desdoblarse desde que llegó impuesto como Rector interino de la UDLA en 1985, asumiendo oficialmente en 1986, denostando a Fernando Macías Rendón y Demetrio Bolaños Guillén, suerte que puso en práctica nuevamente contra Nora Lustig y Pedro Ángel Palou García, fracasando en su intento.

Cómo explicará, si lo cuestionan, la malversación millonaria de la que fue acusado por la propia Rectora originaria de Argentina; la compra de la propiedad de mil metros cuadrados que es su orgullo hotelero “La Quinta Luna” en San Pedro Cholula; en qué ha gastado más que Barbosa Huerta y Jiménez Merino, si casi no ha hecho campaña.

¿Tendrá argumentos para justificar la intromisión del Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, en la guerra sucia contra el Presidente Andrés Manuel López Obrador, Miguel Barbosa y MORENA, destinando más de 200 millones de pesos?

Cárdenas podría salir del CCU en calidad de muerto político.

El último clavo a su ataúd lo sentiría el 2 de junio.

Porque también los muertos sienten.

Cárdenas, el pulcro de conciencia, tiene que recordar que ya no está el jefe de la pandilla.

Si quiere pactar con él nuevamente, tendrá que ir por donde su sombra amenazante vaga entre los corredores de Casa Puebla que remodeló ostentosamente, antes de que sea clausurada definitivamente y se convierta en museo o dependencia.

Los que quedan de su grupo, a los que se ha unido Cárdenas, le brindan tributo y buscan afanosos revivir a la mafia que gobernó indignamente el Estado.

Otros tantos, embozados, procuran acomodarse entre el morenismo, prometiendo que están arrepentidos de haber pertenecido al morenovallismo que le rezan por las noches.

El de Rafael Moreno Valle Rosas, con el continuismo de Antonio Gali Fayad, fue, sin duda, el gobierno de la ignominia; de la persecución; de la ostentación; de una corrupción e impunidad sin paralelo; peor que el de Mariano Piña Olaya.

Acrecentó el patrimonio de los más ricos y creó una nueva casta de millonarios que no tiene forma de comprobar su fortuna. Al mismo tiempo, hizo de los pobres una mayoría famélica que añora justicia.

La burocracia dorada emergió poderosa.

¿Cómo conservar los privilegios?, se preguntan los hipócritas morenovallistas.

No les importa pactar con el mismo diablo.

La respuesta inmediata es apostarle todo al farsante Enrique Cárdenas Sánchez, el mismo que vomitaba sobre los Partidos políticos e irónicamente es su candidato que entrelaza al PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Siguiendo las enseñanzas de “San Rafael”, no han dudado en planear una estrategia similar: Sobornar conciencias, seguir comprando espacios en medios afines al morenovallsimo que probaron sus mieles para continuar sus ataques y recurrir, en un último intento, al fraude, aunque en ello les vaya caer en prisión.

Los ojos y oídos que pululan por los corrillos políticos, aseguran que Enrique Cárdenas Sánchez ya mostró su verdadera personalidad soberbia, egoísta y perversa, que ha disfrazado de académico respetable.

directorabcd_reflexiones@yahoo.com.mx

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