Le echan tierra al asesinato cometido en el “Laguna Azul”

Luis Enrique Quintero

 

A pesar de que los empleados de “seguridad” del antro “Laguna Azul” figuran como unos de los principales sospechosos en el asesinato de un joven perpetrado la madrugada del domingo 26 de mayo, no son investigados y gozan de impunidad.

Aproximadamente a la 1 de la mañana se registró un enfrentamiento entre varios sujetos dentro del prostíbulo localizado en el centro comercial El Campanario, frente al Mercado Xonaca, mismo que acabó en una balacera que dejó herido de muerte a Yahir N., de 21 años de edad.

En un vehículo particular el agraviado fue trasladado al Hospital de la Cruz Roja al que lamentablemente llegó muerto a causa de las lesiones provocadas por cuatro impactos de bala.

Al mismo tiempo, una adolescente de 16 años de edad, salía cojeando del salón, pues recibió un balazo en la pierna izquierda.

Los paramédicos y la policía la alcanzaron en la calle para brindarle atención, a la vez de informar que había acudido con su novio para bailar, pero de pronto empezó un pleito y luego hubo balazos, uno de los cuales la hirió.

 

“SEGURIDAD” SOSPECHOSA

Para quienes acuden a ese sitio, según lo han hecho saber al reportero, es difícil que alguien pueda ingresar con una pistola, a menos que tenga el permiso o la complicidad de los elementos que cuidan los accesos.

Las mujeres que van al “Laguna Azul” tienen que permitir que registren sus bolsas y otras pertenencias, mientras que los hombres son obligados a quitarse el cinturón y entregarlo a los mismos guardias quienes, a cambio, les entregan unas cintas muy delgadas para sujetarse el pantalón.

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