BOLETINADOS A PERPETUIDAD EN EL BURÓ POLÍTICO

No se trata de hacer leña del árbol caído.

Tampoco de justificar comportamientos que provocan prurito nada más de observarlos.

Pero sí de ejemplificar las consecuencias de la traición en política.

La mancuerna que armaron José Juan Espinosas y Héctor Alonso Granados fue para desafiar al líder cameral Gabriel Biestro, apoderarse del Congreso, apostar por Alejandro Armenta Mier y en segunda instancia por el farsante Enrique Cárdenas Sánchez.

Llegaron a pactar con Gerardo Islas Maldonado y Marcelo García Almaguer, legisladores morenovallistas que se retiraron mañosamente para ocultar su relación a valores entendidos.

En 2018, José Juan fingía defender a Miguel Barbosa, manteniendo comunicación con Rafael Moreno Valle y Martha Erika Alonso, siendo una de las razones por las que el papá del hoy todavía Diputado es dueño de concesiones y beneficiario de condonación de gravámenes por parte del gobierno morenovallista, según aseguran los enterados.

Espinosa Torres, trabajó para el PRI, Convergencia, Movimiento Ciudadano; fue protegido del PAN morenovallista; tuvo una excelente relación con Antonio Gali Fayad, afirmando al mismo tiempo que desde 2006 era seguidor de Andrés Manuel López Obrador.

Trabajó en sus inicios en la Secretaría de Finanzas con Moreno Valle, quien a la postre lo convirtió en Presidente Municipal de San Pedro. Sin embargo, hablaba mal de él y paralelamente sostenían comunicación utilizando a un correo de confianza.

Sirvió a varias causas, nunca a las de MORENA, movimiento que utilizó para escalar peldaños, frustrándose su mayor ambición: Adueñarse de la Cámara, de la candidatura del Gobierno y de la Presidencia Municipal de Puebla, anulándose el camino para su ascenso en 2024.

La ambición lo rebasó, junto con el valentón Alonso Granados que ha saltado de Partido en Partido al igual que el Alcalde de San Pedro  Luis Alberto Arriaga Lila, protegido de José Juan.

Increíblemente se aliaron con la tormentosa Violeta Lagunes, con el vocero armentista José Tomé Cabrera, con la esquizofrenia total que pensó en el posible fallecimiento de Miguel Barbosa, denotando su mentalidad retorcida y siniestra intención.

La salida de José Juan y Héctor Alonso, de prácticamente todas las Comisiones del Congreso del Estado, los deja atados y repudiados. Es como ser boletinados a perpetuidad en el buró de crédito político.

No hay más confianza en ellos.

Y no serán los únicos casos.

Alonso Granados, advierte que están siendo castigados por haber jugado a favor de Alejandro Armenta.

¡Miente!

Es haber participado en una conspiración contra MORENA y su candidato a la gubernatura; es haber boicoteado a Miguel Barbosa; es haber simulado apoyar a su causa y traicionarla; es haber estirado la liga al máximo; es hacer gala de su misoginia, de su soberbia, de su afrenta a lo que juraron defender; es haber atentado contra los derechos humanos de otros y ahora se dicen afectados por lo mismo; es haber creado la anarquía legislativa; es haber comido en el mismo plato del morenogalismo que tanto daño le hizo a Puebla.

Y cuando ya no tuvo posibilidades Armenta, le invirtieron a Cárdenas Sánchez, convenciendo a Presidentes Municipales de aliarse a ellos y comprando votos para no tachar la boleta por MORENA y Barbosa.

El frentazo fue grande.

Y aún así hacen gala de soberbia y desafío.

Viene la revisión de cuentas públicas.

A toda acción hay una reacción y consecuencias.

Esto apenas empieza.

directoracbd_reflexiones@yahoo.com.mx

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