El 20 de febrero de 2026, más de un centenar de personas se unieron en el parque Sendela, ubicado en Angelópolis, para rendir homenaje a tres jóvenes que perdieron la vida de manera trágica en un tiroteo ocurrido el pasado 14 de febrero. Gisele Ortiz, Joaquín Wirth y Emmanuel Campaña fueron recordados por sus familiares y amigos en una cadena de paz que buscaba exigir justicia y llamar la atención sobre la creciente violencia en la región.
Un acto de solidaridad y duelo
Los asistentes, vestidos de blanco y portando velas, demostraron su solidaridad y compromiso con la causa. Los rostros de tristeza eran evidentes, pero prevalecía el mensaje de unidad y esperanza. El padre de Emmanuel Campaña, aún consternado, expresó su deseo de que los jóvenes tengan el derecho a disfrutar de su vida sin miedo al peligro. "Debemos unirnos como personas en el bien común de la sociedad", declaró en la emotiva vigilia.
Según familiares, el joven Joaquín Wirth fue blanco de especulaciones respecto a su posible relación con actividades ilícitas, lo que llevó a que algunos asumieran que podría haber sido el objetivo del ataque. Con pancartas que decían "No se culpa a las víctimas", los allegados al joven exigieron que se respetara la memoria de Joaquín y que las autoridades esclarecieran la situación sin prejuicios.
El contexto del ataque
El trágico suceso ocurrió en la madrugada del 14 de febrero, cuando individuos en motocicleta abrieron fuego contra un grupo de personas que se encontraban en las inmediaciones del bar Sala de Despecho. La balacera dejó como saldo tres muertos: Gisele Ortiz, de 33 años y psicóloga de profesión; Joaquín Wirth; y Emmanuel Campaña, de 24 años, además de cuatro personas heridas.
El despliegue de la violencia alarmó a la comunidad, y rápidamente las autoridades informaron sobre la detención de cuatro individuos como presuntos responsables del ataque. Sin embargo, muchas preguntas aún quedan sin respuesta, llevando a los familiares a demandar una investigación transparente que arroje luz sobre los motivos detrás del asesinato de los jóvenes.
Demandas de justicia
La familia de Gisele Ortiz fue una de las más vocales en la vigilia, pidiendo, entre lágrimas, que las autoridades informaran sobre los avances de la investigación. Este llamado a la justicia resonó entre todos los presentes, quienes alzaron sus voces en un unísono "¡Justicia!" en la memoria de aquellos que no deberían haber perdido la vida en circunstancias tan violentas.
A medida que se avanza en la investigación y con los responsables bajo custodia, la comunidad continúa unida en su exigencia de un entorno más seguro. Las autoridades prometieron que seguirán trabajando para dar con los autores intelectuales del crimen.
Un llamado a la paz
Este homenaje se convierte en un grito por la paz en Puebla, donde la inseguridad ha comenzado a preocupar a sus habitantes. La joven comunidad se plantea un futuro más esperanzador, donde las muertes de Gisele, Joaquín y Emmanuel no sean solo cifras, sino un recordatorio constante de la necesidad de un cambio profundo en la seguridad y justicia social.
Los actos de conmemoración y la solidaridad mostrada por la comunidad son un paso importante para seguir luchando por vidas seguras y dignas en Puebla, recordando que siempre habrá un espacio para la memoria y la lucha por la justicia en cada rincón de la ciudad.